
1 Son animales muy limpios, pueden acostumbrarse fácilmente a hacer sus necesidades siempre en un mismo lugar (un esquinero o la jaula si el animal está suelto por la casa).
2 Su alimentación se basa en:
Heno: de buena calidad y siempre disponible add libitum, imprescindible para su salud digestiva.
Pienso: es lo que más les gusta y lo que más engorda; por ello no se debe administrar más de una cucharada sopera o puñado al día en un conejo adulto.
Verduras variadas y fruta: debemos evitar abusar de la fruta ya que tiene muchos azucares y puede desequilibrar la flora intestinal; algunos ejemplos de verdura que podemos administrar son calabacín, zanahoria, verduras de hoja verde como la espinaca (tener precaución con la lechuga ya que contiene mucha agua y puede causar diarrea, es preferible la lechuga romana en vez de la tipo iceberg).

3 Deberían vacunarse todos los años para prevenir dos enfermedades mortales: mixomatosis y enfermedad vírica hemorrágica.
4 Para aprovechar las proteínas vegetales y aumentar su digestibilidad generan unas heces más blandas denominados “cecotrofos” que ingieren nuevamente.
5 Tienen unos huesos muy frágiles por lo que hay que tener mucho cuidado a la hora de manipularles para evitar fracturas y luxaciones vertebrales.
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